I- Rosario por la Argentina

25 de octubre de 2003 – Breve crónica de un día histórico

Cuando el Papa Juan Pablo II proclamó el Año del Rosario, las Hijas de María Auxiliadora, la Legión de María de la ciudad de Buenos Aires y otros movimientos laicales, unidos en el amor a Jesús y a su Santísima Madre, nos reunimos con miles de compatriotas para rezar Un Rosario por la Argentina.

Era el 25 de octubre de 2003.

Fue el primero de una serie de actos que, desde ese año, se realizan siempre los días 25 de octubre, en la plaza Pizzurno de la Ciudad de Buenos Aires, frente al Ministerio de Educación.

A las 18 hs. de aquel sábado del 2003, llegó a la plaza una bella réplica de Nuestra Señora de Luján, acompañada por un cuerpo del Regimiento de Granaderos y la  fanfarrea de la Marina Mercante.

Con frescura, alegría, música y profunda emoción la recibieron familias, hombres, mujeres, jóvenes y niños que se dispusieron a rezar los misterios de la Luz, recreados en expresivas escenificaciones.

Sabíamos que esa Luz contribuiría a iluminarnos para fortalecer las raíces cristianas de nuestras familias y de esta familia de familias que es la Argentina y a lograr así que nuestra Patria se reencauzara por caminos de auténtica Grandeza.

Al finalizar el rezo del Santo Rosario todos fuimos a los pies de María Virgen y Madre. Le ofrecimos nuestra oración de coronación, donde expresamos nuestro compromiso y nuestra fidelidad a las enseñanzas perennes de la Santa Iglesia, así como nuestra decisión de defender nuestra identidad como nación cristiana.

Éramos conscientes de nuestra pequeñez, pero entregamos nuestras manos y nuestros corazones a María para que fueran ricos en su Amor.

Al proclamarla Reina sabíamos que vendría a nuestro encuentro con su Hijo bendito y nos llamaría a ser sus aliados y nos daría fuerza para abrirnos a una esperanza victoriosa en estos tiempos de prueba y tinieblas.

Un sueño que comienza a hacerse realidad

Es así como, a partir del 25 de octubre del 2003, comenzamos a soñar con multiplicar el Rosario por la Argentina a lo largo y a lo ancho de todo el territorio patrio.

En el mismo marco, pero con una asistencia creciente de familias y jóvenes, año tras año se renueva el solemne acto, enriquecido con la participación del coro “Pacem in Terris”, los coros de los colegios Mallinkrodt, de las basílicas San José de Flores y de Nuestra Señora del Pilar, bajo la dirección del maestro Héctor Saab y la meditación de los misterios del Rosario, acompañada con la proyección de imágenes, escenificaciones y testimonios.

De todos los corazones brota unánime un clamor:

 “Virgen de Luján, ¡salvad a nuestra Patria!”

¡Bendita seas Madre! ¡No nos abandones nunca! ¡Acompáñanos siempre!

¡Gracias por habernos llamado para proclamarte Reina de los corazones!